enero 10, 2020

Anuncian reformas a Ley Electoral

La Asamblea Nacional anunció este jueves que reformará la Ley Electoral, una demanda de la oposición y de la comunidad internacional, ante la crisis que vive el país, informó la agencia de noticias EFE.

Las reformas a la Ley Electoral buscarán «fortalecer el voto popular, el sistema de partidos políticos, la organización electoral y el sistema técnico electoral», anunció el presidente del Legislativo, Gustavo Porras, miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), con amplia mayoría en la Asamblea.

Al presentar la agenda anual del Parlamento, durante la Sesión Solemne para la apertura de la XXXVI Legislatura, el presidente de la Asamblea Nacional, que desde 2019 tiene sanciones internacionales por promulgar «leyes represivas», no brindó detalles sobre el proceso de reformas electorales, de cara a unos comicios previstos para noviembre de 2021.

Una antigua demanda

Las reformas electorales es una antigua demanda de la oposición y de la comunidad internacional, debido a que supuestos fraudes dirigidos por el Consejo Supremo Electoral han permitido reelecciones continuas del presidente del país, Daniel Ortega, y de las autoridades del FSLN, desde que este volvió al poder en 2007.

El anuncio no garantiza cambios profundos, pues las reformas únicamente serán consultadas entre los partidos políticos tradicionales, según el antiguo diputado opositor y actualmente sandinista Wilfredo Navarro.

«Aquí no vamos a traer a lesbianas, a gays, para que hablen de cuestión de elecciones», dijo Navarro, al referirse, de manera despectiva, a los movimientos opositores creados durante el levantamiento popular contra Ortega en abril de 2018 y que consideran a los políticos tradicionales como colaboradores del FSLN.

Los señalamientos

Las reformas que demandan la oposición y la comunidad internacional buscan permitir el adelanto de los próximos comicios y que las votaciones sean «libres, justas, transparentes y observadas», sin opción de reelección.

Los opositores sostienen que el anticipo de las elecciones de 2021 es urgente, ya que el Gobierno de Ortega supuestamente continúa realizando ejecuciones selectivas de disidentes, sobre todo campesinos.

También alegan que desde la vuelta de Ortega al poder no se divulgan los resultados totales de las elecciones, los padrones sufrieron alteraciones, se prohibió la observación electoral, se expulsó a los fiscales no oficialistas, se eliminaron posibles electores y aparecieron difuntos entre los votantes.

Y las críticas

Además, creen que Ortega podría dirigir un fraude electoral sin problemas, ya que este, además de presidir el Ejecutivo, controla los Poderes Electoral, Judicial y Legislativo, la Policía, el Ejército, las alcaldías y algunos partidos opositores.

En los últimos veinte meses, la crisis sociopolítica ha dejado al menos 328 muertos en Nicaragua, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), que responsabilizan al Gobierno por la violencia.

No obstante, organizaciones locales cuentan hasta 651 víctimas, mientras Ortega reconoce 200 y explica que se defiende de un «golpe de Estado fallido». Nicaragua no vivía una crisis similar desde los años 1980 a 1990, también con Ortega como presidente.

Arana: «No podemos cerrar ninguna puerta u oportunidad de diálogo»

Mario Arana, miembro de la Alianza Cívica, se refirió a las últimas críticas realizadas a dicha instancia debido al rompimiento oficial con la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), y destacó que en la práctica se oficializó lo que sucedía realmente con la UNAB. Recordó que el país «sigue mal» y su futuro depende de una reforma electoral y un compromiso serio del gobierno.

«No podemos cerrar ninguna puerta u oportunidad de diálogo. Hay que pensar muy bien bajo qué condiciones se pueden dar negociaciones hacia el futuro y francamente son mejor las reformas electorales a través de la OEA. Y que la OEA consulte con quien tiene que consultar abiertamente, con los partidos políticos y otros sectores de la sociedad civil, porque no podés pretender que aquí los partidos políticos tienen la credibilidad o legitimidad para que solamente ellos sean contraparte de una futura reforma electoral», dijo.

«Hay que pensar muy bien en decisiones sinceras que realmente no carguen los dados ni de un lado ni del otro, que sirvan al propósito de sacarnos de la crisis. En la medida en que seguimos dándole largas al asunto, seguimos ganando tiempo, porque Ortega quiere sus elecciones aparentemente en noviembre de 2021 y cree que tiene la capacidad de maniobrar hasta entonces, ni siquiera te sé decir si eso es realista, porque realmente me da la impresión que él puede perder el control sobre la economía», destacó.

País «se sigue hundiendo, pero más despacio»

«Van a seguir construyéndose las tensiones, va a seguir habiendo adversidad para enfrentar las condiciones, al punto que en algún momento se va a reventar. ¿Cuándo va a ser eso? Yo no podría decirlo ni me atrevería, pero en realidad es con eso que estamos jugando. Yo creo que el gobierno sigue en el plan creyendo que puede estirar las cosas, pretendiendo que no van a haber consecuencias. Y pueden haberlas en el plano internacional en el tema de sanciones, que no nos van a mejorar la vida a ninguno, como pueden haber consecuencias por el lado de la estabilidad macroeconómica», añadió.

-¿Hay posibilidad de un estallido social en cualquier momento?
Lo vi antes como una posibilidad antes de abril de 2018 y lo decía. Ahorita con el nivel de respresión que hay no es tan probable que se produzca, pero no quiere decir que no haya todo tipo de manifestaciones, de descomposición, y que al final se tornan en un lastre para la estabilidad y el resurgimiento que necesitamos que la economía y el país tenga en su conjunto.

Mientras tanto, ¿el país se sigue hundiendo? ¿O no?
Se sigue hundiendo, pero más despacio, proque la contracción economíca este año será menor que la del año pasado, excepto que en el año se van a complicar algunos aspectos que ahorita no lo tenemos previstos. Pero si Ortega no hacer reformas, se van a complicar las sanciones, se van a complicar el financiamiento del déficit. Y esas dos cosas ya de por sí son complejas y de consecuencias difíciles.

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