febrero 26, 2020

Xia Peisu: la primera mujer que enseñó computación en China

Leila McNeill
BBC Future

En abril de 1960, entró en funcionamiento la primera computadora electrónica digital de uso general en China y la ingeniera y diseñadora de la máquina, Xia Peisu, hizo historia.

Después de décadas de un conflicto bélico con Japón y la devastación que dejó la Guerra Civil china en la primera mitad del siglo XX, las innovaciones tecnológicas en ese país asiático se habían quedado atrás con respecto a gran parte del mundo desarrollado.

Posteriormente, atrapada en la política de la Guerra Fría, la recién establecida República Popular China quedó aislada de la ayuda y las exportaciones de las naciones capitalistas de Occidente.

Los científicos chinos confiaban entonces en gran medida en el hardware y la experiencia de la Unión Soviética para desarrollar su industria informática.

Pero cuando esa estrecha colaboración se terminó en 1959, China volvió a quedarse aislada y tuvo que mirar internamente para encontrar un nuevo camino a seguir en un mundo cada vez más informatizado.

Un año después de que la Unión Soviética retirara su ayuda, Peisu entregó el modelo 107, lo que sería el primer paso de China hacia su independencia informática.

Hoy, el gigante asiático es líder mundial en producción de computadoras. En 2011, China superó a Estados Unidos convirtiéndose en el mayor mercado de computadoras personales en el mundo, y se espera que su segmento de ordenadores de escritorio genere ingresos de más de US$6.400 millones este año.

Su influencia en el mundo informático chino es aún latente
Pero no se trataba solamente de producir ordenadores. El plan era construir una nueva industria informática -y un nuevo campo especializado en ciencias de la computación para apoyar esa industria- y para lograrlo China necesitaba personal capacitado; aquí el rol de Xia Peisu era esencial.

Esta mujer ayudó a dar forma a algunas de las primeras instituciones relacionadas con la informática y las ciencias de la computación en China y además desarrolló los materiales de capacitación. Peisu enseñó en la primera clase teórica de computadoras en el país y durante su carrera conduciría a cientos de estudiantes en el país al floreciente campo de la informática.

Después de la guerra y de la agitación política, Peisu creó un nuevo campo de la ciencia y una innovadora industria en China. Con ayuda de sus creaciones tecnológicas y de los muchos estudiantes que capacitó, la influencia de esta mujer aún resuena en todo el mundo informático chino.

Nacida el 28 de julio de 1923 en una familia de educadores en el municipio de Chongqing, en el sureste del país, Xia raras veces estuvo sin una educación constante.

Asistió a la escuela primaria a los cuatro años y recibió tutela privada en casa a los ocho. Luego se convirtió en una alumna destacada en la Escuela Secundaria Nanyu,graduándose como la mejor de su clase en 1940.

China estaba en medio de la Segunda Guerra Sino-Japonesa, un conflicto de ocho años que devastó al país y se cobró la vida de millones de civiles chinos.

Al inicio de la guerra en 1937, los japoneses capturaron Nankín, la capital de la República de China. La casa de Peisu en Chongqing se convirtió en un hogar para los refugiados de Nankín.

De igual forma albergó a profesores y alumnos de la Universidad Nacional Central, una institución que, a pesar de su reubicación forzada, siguió funcionando. En 1941, Peisu se unió a la casa de estudios como estudiante de ingeniería eléctrica.

Comprometida con el desarrollo de China
En 1945 obtuvo una licenciatura en ingeniería eléctrica. Ese mismo año conoció a Yang Liming, un refugiado de guerra de Nankín y exalumno de la Universidad Nacional Central, ahora profesor de física en la universidad.

Comenzaron y mantuvieron una relación incluso después de que ella se fuera a Shanghái para empezar un posgrado en el Instituto de Telecomunicaciones de la Universidad de Jiaotong, al mismo tiempo Liming partió con el premio Nobel Max Born a continuar sus estudios en la Universidad de Edimburgo.

Dos años después, Xia Peisu comenzó un doctorado en ingeniería eléctrica en la Universidad de Edimburgo, lo que le permitió reunirse con Liming.

En su disertación sobre oscilaciones paramétricas en circuitos eléctricos y un análisis gráfico para sistemas no lineales, desarrolló metodologías que podían predecir con mayor precisión las variaciones en frecuencia y amplitud dentro de los sistemas electrónicos, lo que condujo a aplicaciones de gran alcance para cualquier sistema con una frecuencia eléctrica, desde radios hasta TV y computadoras.

En 1950, recibió su doctorado. Más tarde ese mismo año, ella y Yang se casaron en Edimburgo. Con una mentalidad científica y comprometidos en poner esas mentes a trabajar en su país de origen, ambos regresaron a China en 1951.

La pareja aceptó puestos en la entonces Universidad de Tsinghua (ahora Universidad de Qinghua ), donde Xia trabajó en investigaciones de telecomunicaciones.

Pero la China a la regresaron había cambiado.

Ayuda de la Unión Soviética
En 1949, el Partido Comunista de China (PCCh) había prevalecido sobre el partido Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) en la Guerra Civil china, llevando la República de China a Taiwán y reemplazándola por la República Popular China dirigida por Mao Zedong.

A raíz de la Segunda Guerra Sino-Japonesa y la transferencia de partidos políticos, la economía, la industria y la infraestructura de China decaían y se quedaban atrás con respecto a muchas naciones occidentales.

La Segunda Guerra Sino-Japonesa había golpeado duramente al país.

«En esencia, todas las instituciones de educación superior, todos los centros de finanzas, el principal centro de producción industrial y el gobierno de China huyeron, primero a la ciudad de Wuhan, y luego después de que Wuhan cayó, a la ciudad de Chongqing, una de las áreas más remotas y más pobres de Sichuan», dice Tom Mullaney, historiador de la Universidad de Stanford y autor del libro The Chinese Computer (La computadora china, en español).

«(El gobierno de China estaba) básicamente viviendo una especie de existencia de supervivencia, pero definitivamente no estaba en la posición de invertir en ingeniería eléctrica, diseño de armas, etc.»

Cuando el PCCh llegó al poder, intentó reconstruir la infraestructura, pero no fue fácil. Estados Unidos había apoyado al partido derrotado Kuomintang en la Guerra Civil, y ellos, junto con otras naciones capitalistas en Occidente, negaron asistencia y exportaciones al país comunista que se acababa de formar.

Mao y el PCCh se volcaron hacia sus vecinos soviéticos del norte. Al ver la oportunidad de traer a China al bloque comunista en el Este, la Unión Soviética se asoció con el país asiático y acordó ayudarlo a impulsar su economía, así como la ciencia y la tecnología, incluida la informática.

El papel fundamental de Xia Peisu
Xia Peisu comenzó a formar parte de la asociación sino-soviética cuando, en 1953, el matemático Hua Luogeng visitó su lugar de trabajo en la Universidad de Tsinghua y la reclutó en su grupo de investigación en informática en la Academia de Ciencias de China (CAS, por sus siglas en inglés).

Así fue como se convirtió en una de los tres miembros fundadores del primer grupo de investigación en informática de China. El CAS se convertiría en la zona cero para la tecnología informática y la investigación y Peisu estaría en el entro de todo.

Aunque el grupo de investigación de Luogeng y ella habían estado desarrollando sus propios planes para diseñar computadoras electrónicas durante tres años, el PCCh no reclutó a un funcionario en esta área hasta 1956, con la formalización del acuerdo sino-soviético «Protocolo a largo plazo para el desarrollo de las ciencias y la tecnología entre 1956 y 1967», también conocido como el plan de 12 años.

Junto con expertos soviéticos, el PCCh y el CAS identificaron la tecnología informática como uno de los cuatro campos de la ciencia y la tecnología clave para construir la defensa nacional del país.

Una computadora electrónica tendría aplicaciones de gran alcance en apoyo de la infraestructura y la defensa nacional de China, incluido el desarrollo y las pruebas de armas nucleares, la gestión de sistemas de transporte complejos a gran escala y el desarrollo de un programa satelital o un programa espacial, dice Mullaney.

«Todas estas cosas, y más, eran campos en los que que otras potencias – la Unión Soviética, Estados Unidos, Reino Unido y más tarde Francia – estaban desarrollando la computación electrónica buscando apoyarlos. Y China sabía que tenía que ingresar a este espacio para ser competitivo en el escenario global, económica y militarmente».

China tenía un largo camino por recorrer antes de poder producir una computadora. Por un lado, en lugar de tener un solo campo de la informática, las partes fundamentales de la industria se distribuyeron entre las matemáticas, la ingeniería y la física. Estas tenían que consolidarse y se debía capacitar a una fuerza laboral antes de construir una computadora.

Con su conocimiento de electrónica y matemáticas, Xia Peisu fue una opción ideal para esta parte del plan.

El programa de capacitación creado por Peisu
En 1956, China se unió a una delegación en Moscú y Leningrado para explorar la investigación, producción y educación soviética en informática. A su regreso, emprendió la traducción del diseño de la computadora soviética del ruso al chino, incluyendo un manual de 1.000 páginas que se convirtió en el texto del curso para enseñarles a los estudiantes chinos la computación soviética.

Ese mismo año, bajo los auspicios del Instituto de Matemáticas y el Instituto de Física del CAS, Peisu enseñó la primera clase de teoría de computadoras del país. También ayudó al CAS a dar su primer gran paso para establecer un departamento de informática con el Instituto de Tecnología Informática (ICT, por sus siglas en inglés).

El ICT fue seguido rápidamente por la fundación del CAS de la Universidad de Ciencia y Tecnología. Peisu participó en el desarrollo de los cursos de informática en ambas instituciones y, como desarrolladora y profesora de cursos, supervisó la capacitación de cientos de estudiantes entre 1956 y 1962.

«Lo que (China) necesitaba sobre todo era un programa de capacitación», señala Mullaney. Y Xia Peisu les dio uno.

Para 1959, China había logrado replicar dos diseños de computadoras electrónicas soviéticas; el modelo 103 y el modelo 104, cada uno basado en las computadoras soviéticas M-3 y BESM-II, respectivamente.

Pero justo cuando China comenzaba a progresar en el campo de producción de computadoras, la relación sino-soviética se disolvió. Los líderes de los dos países se enfrentaron en torno a qué nación era el centro del mundo comunista y cuál era el camino correcto hacia el comunismo mundial.

La relación se había vuelto tan mala en 1960 que la Unión Soviética retiró todo su apoyo, tanto de asesoría como material a China, dice Mullaney.

Después de que los soviéticos se retiraran, muchos otros países asumieron que la industria informática de China simplemente se iba a detener.

Pero no fue así.

La primera computadora china
Los investigadores del CAS continuaron con la tecnología informática y las ciencias de la computación por su cuenta.

El modelo 107 de Xia Peisu fue la primera computadora que China desarrolló después de la retirada soviética, y a diferencia de los modelos 103 y 104 basados ​​en los diseños soviéticos, la 107 fue la primera computadora diseñada y desarrollada en China.

La 107 fue reproducida e instalada en instituciones de capacitación por toda China.

A lo largo de la década de 1960, China continuó desarrollando computadoras más potentes y sofisticadas en el CAS de forma aislada, pasando de circuitos de tubos como el de la 107 a transistores y, en los años 70 y principios de los 80, a circuitos integrados.

Cuando una delegación de informáticos de EEUU visitó China en 1972, no esperaba que la industria informática de China estuviera avanzando. «Todos los miembros de esa delegación, según los pocos testimonios que tenemos, expresaron su sorpresa por lo lejos que China había llegado», dice Mullaney.

«No me he topado con otras mujeres a su altura»

Durante todo este tiempo, Xia Peisu continuó con un equilibrio entre investigación y desarrollo, trabajando en computadoras de alta velocidad de procesamiento y capacitando a nuevos científicos e ingenieros informáticos.

En 1978,esta pionera ayudó a fundar el Chinese Journal of Computers, así como el Journal of Computer Science and Technology, la primera revista en inglés especializada en computación en el país.

Y en 1981, desarrolló una matriz de procesadores de alta velocidad llamada 150AP. En comparación con el modelo 104 anterior basado en la Unión Soviética que realizaba 10.000 operaciones por segundo, su 150AP aumentó las operaciones de una computadora a 20 millones por segundo.

Debido en gran parte a Peisu, la ciencia de la computación se convirtió en un campo de estudio independiente en China y la industria informática del país surgió a pesar de un comienzo tumultuoso. «En términos de alguien que ocupara un puesto como el suyo y fuera una pieza central en un rol líder, no me he topado con otras mujeres a su altura en aquella época», dice Mullaney.

La madre de la informática china
Aunque el diseño de su modelo 107 hizo historia, fue la fundación de instituciones liderada por esta mujer, así como el cultivo de una generación de estudiantes tras otra, lo que finalmente forjó el futuro de China. «Esos son estudiantes que sentarían las bases de lo que vemos hoy», dice Mullaney.

Más tarde, uno de esos alumnos se convirtió en el arquitecto principal de las CPU Loongson, y en 2002 honró personalmente a su mentora al nombrar el chip de procesamiento de la primera computadora CPU de China «Xia 50».

Bautizada en el gigante asiático como la «Madre de la informática china», Xia sigue siendo reconocida como miembro fundador de la industria informática del país.

La Federación de Computadoras de China otorga anualmente el Premio Xia-Peisu a las mujeres científicas e ingenieras «que han realizado contribuciones y logros sobresalientes en la ciencia de la computación, la ingeniería, la educación y la industria».

Chen Zuoning y Huan Lingyi recibieron el premio en 2019: Zuoning por su trabajo en el desarrollo de sistemas informáticos domésticos de alto rendimiento y Lingyi por su investigación en CPU y otros dispositivos informáticos centrales.

Siguiendo el camino que Peisu les trazó, ambas están ayudando a fortalecer la tecnología informática doméstica de la economía más grande de Asia.

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