7 de mayo de 2020

Por qué despiden a tantas enfermeras a pesar de lo necesarias que son en medio de la pandemia

Aleem Maqbool
BBC News

En un momento en el que los profesionales de la salud están poniendo sus vidas en riesgo, decenas de miles de doctores en Estados Unidos están enfrentando grandes reducciones en sus salarios.

Y mientras en algunas partes de EE.UU. se habla de la desesperada escasez de personal de enfermería, en otras partes del país a muchas enfermeras se les está ordenando que se queden en casa sin sueldo.

Eso se debe a que las compañías de salud estadounidenses están buscando cómo reducir costos mientras luchan por generar ingresos durante la crisis del coronavirus.

«A las enfermeras se les llama héroes», expresa con evidente disgusto Mariya Buxton. «Pero realmente no me siento como héroe en este momento porque no estoy haciendo lo que me corresponde», dice.

Buxton es una enfermera pediátrica en St. Paul, Minnesota, pero se le ha pedido que se quede en casa.

En la unidad donde trabajaba, así como en los hospitales a lo largo y ancho de casi todo el país, se han interrumpido todos los procedimientos médicos que no se consideren urgentes. Eso significa una inmensa pérdida de ingresos.

Y aunque, por el momento, ha logrado mantener sus prestaciones del seguro de salud a través de la compañía para la cual trabajaba, Buxton no está recibiendo salario mientras está cesante.

«La gente me solía decir que siendo una enfermera nunca tendría que preocuparme de tener un empleo. Y aquí me tienen, con 40 años recién cumplidos y desempleada por primera vez desde que empecé a trabajar», lamenta.

Aunque apoya las medidas tomadas para frenar la propagación del virus, Buxton teme que cuanto más tiempo pase sin que los hospitales puedan realizar procedimientos médicos habituales, más enfermeras habrá en la misma situación que ella.

Sin pacientes
La generación de ingresos para los hospitales no solo se ha visto afectada por las suspensiones de determinadas cirugías.

«Yo tenía programado trabajar 120 horas en abril. Pero, a mediados de marzo, le eché un vistazo a mi horario y me habían cortado todos mis turnos», cuenta la doctora Sahina Parks.

«Ni siquiera recibí una llamada o un correo electrónico ni nada. Simplemente desaparecieron. Fue una sensación extremadamente incómoda», relata.

La doctora Parks es especialista en medicina de urgencias en el estado de Michigan, pero trabaja en hospitales en Ohio y Oklahoma.

El departamento en el que trabaja sigue abierto, pero los pacientes no están yendo.

«He estado practicando un poco de telemedicina en el último mes para recuperar un poco de los ingresos que perdí», explica Parks.

«Y lo que estoy escuchando de casi todo los pacientes es que realmente no quieren ir a los hospitales porque están asustados del coronavirus».

Ese sentimiento ha dejado más desolados de lo normal a muchos departamentos de urgencia en el país.

«Si no estamos viendo pacientes, entonces no estamos generando ningún tipo de dinero contable y, aunque nos pagan por hora, también ganamos dinero según el número de pacientes que atendemos por hora», explica la doctora.

Parks dice que ha estado considerando solicitar prestaciones por desempleo para tratar de pagar sus deudas de estudio universitario.

Sin opciones
Aunque parezca curioso que tanto personal médico en EE.UU. esté recibiendo recortes a su salario o haya perdido su empleo durante la pandemia, los administradores de la salud dicen que las enormes presiones financieras los han dejado con pocas opciones más.

«Hemos visto nuestros ingresos caer un 60% casi de la noche a la mañana», explica Claudio Fort, director ejecutivo de un hospital en el estado de Vermont que está perdiendo US$8 millones al mes.

Por eso, dice, han tenido que dejar cesantes a unos 150 miembros de su personal, un poco menos del 10% del plantel del hospital.

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