mayo 28, 2020

Médicos italianos: «Fuimos héroes pero ya nos olvidaron»

Sofia Bettiza
BBC

Los doctores y enfermeras en Italia han sido elogiados como héroes por haber atendido y tratado a pacientes extremadamente enfermos con coronavirus.

Pero ahora ellos están sufriendo.

Lombardía fue la región del mundo más afectada y el personal médico está teniendo dificultades tratando de mantener la cordura.

Paolo Miranda es un enfermero de cuidados intensivos en Cremona. «Estoy más irritable», confiesa. «Me enojo fácilmente y busco pleitos».

Hace unas semanas, Paolo decidió documentar la desoladora situación dentro de una unidad de cuidados intensivos tomando fotografías. «Nunca quisiera olvidar lo que nos ocurrió. Pronto estará consignado a la historia», me cuenta.

En sus fotografías, quiere mostrar cómo sus colegas están lidiando con la «Fase 2», a medida que la vida regresa a la normalidad en Italia.

«Aunque la emergencia se está calmando, nos sentimos rodeados de oscuridad», señala. «Es como si estuviéramos llenos de heridas. Cargamos internamente todo lo que hemos visto».

Pesadillas y sudores nocturnos
Es un sentimiento compartido por Monica Mariotti, también una enfermera de la unidad de cuidados intensivos. «Las cosas son mucho más difíciles ahora que durante la crisis», afirma.

«Teníamos que combatir un enemigo. Ahora que tengo tiempo para reflexionar, me siento tan perdida, sin dirección».

Durante la crisis, el personal estaba abrumado y no tenía tiempo para pensar. Pero, a medida que la presión de la pandemia se desvanece, igualmente lo hace la adrenalina.

Todo el estrés acumulado durante las últimas semanas empieza a subir a la superficie.

«Tengo insomnio y pesadillas», dice Monica. «Me despierto 10 veces todas las noches con el corazón acelerado y sin aliento».

Su colega Elisa Pizzera recalca que se sintió fuerte durante la emergencia pero que ahora está exhausta.

No tiene energía para cocinar ni encargarse de los quehaceres en la casa y, cuando tiene un día libre, se pasa la mayor parte del tiempo sentada en el sofá.

No es el «nuevo normal»
Martina Benedetti, una enfermera de cuidados intensivos en Toscana, todavía rehúsa ver a la familia y amigos por temor de infectarlos.

«Inclusive mantengo la distancia social con mi esposo», confiesa. «Dormimos en cuartos separados».

Hasta las cosas más sencillas se han vuelto demasiado. «Cada vez que salgo a caminar, me siento ansiosa y tengo que regresar a casa inmediatamente», reconoce Martina.

Ahora que finalmente tiene tiempo para reflexionar, está llena de inseguridades.

«No estoy segura de que quiera seguir siendo una enfermera», me cuenta. «He visto más gente morir en los últimos dos meses que durante seis años».

Alrededor de 70% de trabajadores de la salud que se ocupaban de covid-19 en las regiones peor afectadas de Italia están sufriendo de agotamiento, según un estudio reciente.

«En realidad, este es el momento más difícil para médicos y enfermeras», explica Serena Barello, autora del estudio.

Cuando enfrentamos una crisis, nuestro cuerpo produce hormonas que nos ayudan a manejar el estrés.

«Pero, cuando finalmente tienes tiempo de reflexionar sobre lo sucedido, y la sociedad sigue hacia adelante, todo se te puede derrumbar y te sientes más cansancio y angustia emocional», dice la doctora Barello.

Se preocupa que muchos médicos y enfermeras sufrirán síntomas de trastorno por estrés postraumático (TEPT) mucho después de la pandemia.

Esto es cuando el impacto de una experiencia traumática afecta la vida de una persona, meses y hasta años después.

Para los trabajadores de la salud, esto podría dificultar sus habilidades de continuar trabajando con la intensidad y concentración que sus trabajos requieren.

Héroes olvidados
Alrededor del mundo, los médicos y enfermeras en las primeras líneas están siendo elogiados como héroes por arriesgar sus vidas para tratar a los pacientes. Pero en Italia, ese aprecio se está desvaneciendo.

«Cuando estaban temiendo la muerte, de repente todos nos volvimos héroes, pero ya nos han olvidado», dice Monica.

«Volveremos a ser vistas como personas que limpian culos, perezosas e inútiles».

En Turín, una enfermeras recientemente se encadenaron y se pusieron bolsas plásticas, en referencia a cómo tuvieron que improvisar en los hospitales por escasez de equipos de protección personal.

Realizaron la manifestación para exigir reconocimiento por su labor.

«En marzo fuimos héroes, ahora ya nos han olvidado», gritó una enfermera a través de un megáfono.

Les habían prometido un bono por su trabajo pero todavía no se ha materializado.

Sin escape
Por lo menos 163 médicos y 40 enfermeras han muerto de covid-19 en Italia. Cuatro de estas muertes fueron suicidios.

No obstante, muchos trabajadores de la salud ahora sienten como si la pandemia nunca hubiera sucedido. «Me siento abrumada por la ira», indica Elisa Nanino, una médico que atendió casos de covid-19 en hogares de cuidado

Desde que se levantó el confinamiento, constantemente ve a personas bebiendo y comiendo juntas sin máscaras protectoras y sin mantener el distanciamiento social.

«Me gustaría acercarme a ellos y gritarles en la cara, decirles que están poniendo a todos en peligro», dice. «Es una gran falta de respeto hacia mí y todos mis colegas».

Pero una cosa en la que todos los trabajadores de la salud coinciden es el apoyo del público les ayudó a sobrellevar la crisis.

«No soy ningún héroe, pero me hizo sentir importante», señala Paolo.

El reconocimiento público es la manera más poderosa que tenemos para ayudar a los trabajadores de la salud que enfrentan TEPT, según el estudio de la doctora Barello.

«Todos nosotros tenemos un papel crucial que jugar en este momento», señala. «Debemos asegurarnos de no olvidar lo que médicos y enfermeras hicieron por nosotros».

Los soldados pueden abandonar el campo de batalla y lidiar con su trauma en casa. Pero para estos médicos y enfermeras, el próximo turno de 12 horas siempre está a la vuelta de la esquina.

Tienen que lidiar con todo esto en el mismo lugar donde han sufrido tanto.

«Me siento como un soldado que acaba de regresar de la guerra», explica Paolo. «Obviamente no vi armas ni cadáveres en la calle, pero de muchas maneras, siento como si hubiera estado en las trincheras».

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