junio 25, 2020

Ejército de Nicaragua tilda como «injerencia» la sanción de EEUU a su jefe

El Ejército de Nicaragua calificó como una «injerencia» este miércoles la sanción que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos le impuso a su jefe, el general Julio César Avilés Castillo, publicó la agencia EFE.

Avilés, de 63 años y jefe de las Fuerzas Armadas de Nicaragua desde el 2010, fue sancionado el 22 de mayo pasado por EE.UU., junto al ministro de Hacienda, Iván Acosta, por supuestamente participar en actos de corrupción y por ayudar a «silenciar» las voces prodemocráticas en el país centroamericano.

«Esa resolución es realmente un acto de injerencia, la cual profundamente rechazamos como Ejército de Nicaragua», dijo el jefe del Estado Mayor, general de brigada Bayardo Rodríguez, en el marco de una reunión virtual del Comité Ejecutivo de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas.

«Todo lo que se menciona ahí (resolución) no tiene fundamento alguno, no hay ninguna evidencia. Está basado fundamentalmente en la desinformación», continuó.

En un comunicado, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, argumentó que Avilés y Acosta fueron sancionados por su apoyo significativo al «régimen» del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, para «reprimir y desmantelar las instituciones democráticas» de Nicaragua.

Como resultado de las sanciones quedan congelados todos los bienes que Avilés y Acosta pudieran tener en EE.UU., y se les prohíbe hacer cualquier transacción financiera con ciudadanos estadounidenses o que implique algún tipo de tránsito por la nación norteamericana, lo que busca dificultar a los sancionados el acceso al sistema financiero internacional.

Según el Departamento de Estado, como jefe de las Fuerzas Armadas, Avilés dio «apoyo» a los grupos paramilitares que agredieron a quienes comenzaron a manifestarse contra Ortega en abril de 2018.

Avilés, fundador del extinto Ejército Popular Sandinista (EPS), tomó posesión de su tercer mandato consecutivo, por otros 5 años, en febrero pasado, en medio críticas de organismos de derechos humanos por no haber desarmado a los civiles armados, encapuchados sus mayorías, que actuaron con el consentimiento de la Policía en el marco del estallido social de abril de 2018.

En su defensa, Avilés contraatacó y acusó a «funcionarios de organismos no gubernamentales» de contactar a militares «para abrir la posibilidad de darle un golpe de Estado» al Gobierno de Ortega, en el marco de esa crisis, aunque no aportó pruebas.

«Están queriendo arrastrar al Ejército a situaciones que, por Ley, no corresponde», sostuvo el general Rodríguez, al respecto.

«Nuestra actuación debe estar apegada a lo que dicen la Constitución y las leyes, no a la desinformación o a lo que sacan en las redes» sociales, añadió.

Aseguró que la sanción al general Avilés no afecta en nada las funciones del Ejército, y que tanto el Consejo Militar, integrado por los altos cargos, como los oficiales subalternos, han cerrado filas con su jefe.

Remarcó que el Ejército «no es un grupo político», sino más bien apolíticos y no se meten «en cosas que no nos corresponden».

Ortega nombró a Avilés, un destacado exguerrillero sandinista, por primera vez como comandante en jefe del Ejército en noviembre de 2009, en sustitución del general Omar Halleslevens, quien fue vicepresidente de Nicaragua de 2012 a 2017.

Avilés fue jefe del Estado Mayor General desde 2005, jefe de la Dirección de Inteligencia y Contrainteligencia militar (1998-2005) y realizó estudios militares en Cuba. Es nacido en el municipio de Jinotepe, 40 kilómetros al sur de Managua.

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