agosto 7, 2020

La excéntrica vuelta de un director maldito

Elsa Fernández Santos
El País

Basado en el relato de H.P. Lovecraft del mismo título, Color Out of Space es un extraño y loco viaje en el que convergen leyendas de brujería, el espacio exterior y un misterioso pozo. La caída de un meteorito en una vieja granja y el efecto que provoca en la naturaleza de su alrededor, mutando a su paso el color y olor de animales, plantas e insectos, es una pesadilla de aire lisérgico en manos del director maldito Richard Stanley.

Después de Mandy, película de Panos Cosmatos que proponía una novedosa vuelta de tuerca al subgénero de películas de venganza, el actor Nicolas Cage repite con la factoría Spectre Vision con otra ficción de terror con el sello de una paleta de colores saturados y un aura inequívocamente setentera. Dirige el nuevo tinglado un proscrito del género: el sudafricano Richard Stanley, director de Hardware, programado para matar (1990) y Dust Devil (1992) y conocido por finiquitar su carrera en 1996, cuando fue despedido a los tres días del rodaje de La isla del doctor Moreau, filmada finalmente por John Frankenheimer con las ideas de Stanley.

El desgraciado episodio, recogido en el documental de 2014 Lost Soul. El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del dr. Moreau, parecía haber sepultado a este director con aspecto de cantante country. Pero décadas después, Stanley resucita con Color Out of Space e incluso se permite algún guiño a la pesadilla de aquel pasado. En una secuencia, Cage mira en la televisión el wéstern El rostro impenetrable, la única película que dirigió y protagonizó Marlon Brando, el actor que con su tiránica desgana y egoísmo empujó la caída de Stanley en La isla del doctor Moreau.

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