9 de diciembre de 2020

iPhone 12 Pro Max, a prueba: el teléfono más ambicioso, grande y caro de Apple

Isabel Rubio
El País

El iPhone 12 Pro Max no es un teléfono para cualquier usuario. Es un terminal grande, pesado y caro. Y también es el smartphone más ambicioso de Apple. Pese a que comparte múltiples características con el iPhone 12 Pro, el buque insignia de la compañía de Cupertino destaca por ligeras mejoras en la cámara, una pantalla gigantesca y una batería con una mayor autonomía.

EL PAÍS ha probado durante unos días el iPhone 12 Pro Max, que está disponible desde 1.259 euros en cuatro colores —grafito, plata, oro y azul pacífico—. Mide 16 centímetros de alto y 7,8 centímetros de ancho y pesa 226 gramos. Su gran pantalla, de 6,7 pulgadas, hace que sea un terminal ideal para ver series o películas. Pero resulta complicado manejarlo con una sola mano.

El terminal abandona las curvas y vuelve a los bordes planos de generaciones anteriores como el iPhone 4 o el iPhone 5. Este cambio sumado a las dimensiones del terminal hace que el agarre pueda resultar un poco incómodo en un principio. Al utilizarlo, las huellas dactilares no quedan marcadas en su trasera, que tiene un acabado mate. Sí permanecen, sin embargo, en los bordes metálicos.

Su pantalla OLED está fabricada con lo que Apple llama ceramic shield. Este material supuestamente es más duro que cualquier cristal y cuatro veces más resistente a las caídas, según la compañía. Todos los iPhone 12 mantienen una tasa de refresco de 60 Hz. La tasa de refresco hace referencia a las veces que el terminal actualiza la imagen que muestra en pantalla por segundo. Cuanto mayor sea, más fluidas son las animaciones y los desplazamientos entre pantallas y la experiencia mejor será, especialmente para los jugadores de videojuegos. Otros fabricantes como Samsung o Realme ofrecen tasas de refresco que alcanzan los 120 Hz.

En el ámbito fotográfico, el iPhone 12 Pro Max es el teléfono más ambicioso de Apple. Pero por poco. Además de una cámara frontal de 12 megapíxeles, mantiene el módulo cuadrado de cámaras en su trasera. Cuenta con tres sensores con la misma resolución —un gran angular, un ultra gran angular y un teleobjetivo de 12 megapíxeles— y un escáner LiDAR. Las cámaras son por lo tanto muy similares a las del iPhone 12 Pro. La principal diferencia es que el Pro Max tiene un teleobjetivo con un zoom óptico mayor —de 2,5 aumentos frente a los 2 del Pro—. Además, el iPhone 12 Pro ofrece un zoom digital de hasta 10 aumentos mientras que el del Pro Max alcanza los 12 aumentos.

En general, los resultados son bastante similares a los conseguidos con el iPhone 12 Pro. Las fotografías son muy realistas, con una buena colorimetría y un buen nivel de detalle. El modo noche funciona bastante bien. Aun así, se echa en falta un poco de nitidez al utilizar el gran angular en ambientes con poca luz y un zoom más ambicioso. En cuanto al vídeo, el resultado es positivo. Además de un buen rango dinámico, probablemente lo más destacable sea la estabilización.

Los iPhone 12 son los primeros terminales de Apple compatibles con las redes 5G. Esta tecnología promete conexiones hasta 100 veces más rápidas que las actuales. Aunque por el momento solo alcanzan velocidades medias 10 veces superiores al 4G. Los smartphones de la compañía de la manzana cuentan con un modo para ahorrar batería cuando no se necesitan las velocidades que ofrecen estas redes.

Hay tres versiones del iPhone 12 Pro Max —de 128 GB, 256 GB y 512 GB de almacenamiento—. El procesador es el Apple A14 Bionic de cinco nanómetros, que es el mismo que lleva el iPad Air de 2020. La compañía asegura que el procesador y la gráfica consiguen un 50% más de velocidad que los mejores chips de otras marcas. Como ya es habitual, Apple no ha revelado la RAM del smartphone. No obstante, el portal MacRumors indica que tanto el iPhone 12 Pro como el Pro Max tienen 6GB de RAM. El rendimiento del móvil es muy bueno en todos los supuestos. En las pruebas realizadas por este periódico, no se ha experimentado ningún tipo de lag —retardo— en el día a día. Tampoco al utilizar juegos, editar contenido multimedia o utilizar aplicaciones de realidad aumentada.

Apple tampoco hace pública la autonomía de la batería, aunque algunos analistas apuntan a que es de 3.867 mAh. En las pruebas realizadas por este periódico, la batería se extiende sin problema durante un día completo. En este sentido, la diferencia con el iPhone 12 mini es abismal. Cargar el terminal con el MagSafe —un sistema magnético que está en la parte trasera del iPhone y permite cargarlo de forma inalámbrica al ponerlo sobre el cargador— lleva unas tres horas.

Eso sí, al igual que ocurre con el resto de los iPhone 12, Apple no incluye cargador en la caja. Solo un cable Lightning-USB tipo C. La decisión, que según Apple ha sido tomada por motivos medioambientales, ha provocado cierta polémica. Hay quienes acusan a la compañía de Cupertino de quitar estos accesorios para aminorar costes y luego venderlos por separado. Aquellos usuarios que no tengan un cargador compatible en casa se verán obligados a comprarlo. Hay que tener en cuenta que gran parte de los cargadores de móviles Android no tienen el USB tipo C que se necesita para cargar en este caso el iPhone.

La manera más cómoda de desbloquear el teléfono es utilizando el reconocimiento facial (Face ID). Funciona rápido y bien tanto en ambientes con luz como en la oscuridad. Pero oficialmente no existe ninguna manera de sirva al llevar mascarilla. Aun así, el sistema reconoce cuando el usuario la lleva puesta y le sugiere que introduzca el código de desbloqueo. No obstante, en estos casos sería más útil y rápido un lector de huellas.

Los nuevos iPhone 12 tienen en su parte trasera un sistema de imanes llamado MagSafe que sirve para acoplar cargadores y distintos accesorios. Este periódico ha probado una billetera de cuero muy minimalista. En ella caben unas tres tarjetas. Por ejemplo, el DNI, el carnet de conducir y una tarjeta bancaria. Basta con acercarla a la parte trasera del iPhone para que se quede pegada al terminal. Es una opción cómoda para evitar tener que llevar una cartera más voluminosa aparte del móvil. No obstante, en ocasiones se despega del iPhone al ir a guardarlo en un bolsillo ajustado. Por lo tanto, el usuario se ve obligado a prestar mucha atención para evitar perder la cartera.

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