enero 7, 2021

Descubren una máquina «enigma» en el fondo del mar báltico

Carme Mayans
National Geographic

La historia está llena de fantásticas serendipias. En este caso la conservación de la naturaleza ha llevado a realizar un curioso descubrimiento. Un equipo de buceadores de la organización para la conservación del medioambiente WWF (World Wide Fund for Nature), dirigido por Florian Huber, intentaba el pasado mes de noviembre extraer viejas redes de pesca del fondo del mar Báltico, en la bahía de Gelting, en el noreste de Alemania. Mientras realizaban su trabajo, uno de los miembros del equipo tropezó por casualidad con una máquina de creación de códigos nazi, la conocida como máquina Enigma. Este artefacto, del que sólo quedan diez ejemplares en todo el mundo, presenta ciertas similitudes con una máquina de escribir. De hecho, el buceador que encontró el dispositivo al principio pensó que se trataba precisamente de eso. Pero al final, el equipo se dio cuenta de que el aparato tenía algo que lo hacía diferente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las máquinas Enigma fueron utilizadas por el ejército alemán para codificar mensajes militares con la esperanza de evitar que las potencias aliadas lograsen conocer sus movimientos de tropas y otros planes. Los dispositivos con los que contaban estas máquinas consistían en un teclado y una serie de rotores que realizaban la codificación (los rotores sustituían las letras escritas por otras diferentes). Había muchos tipos de máquinas Enigma, que usaban entre tres y ocho rotores que se movían independientemente después de cada pulsación de tecla, de modo que la misma letra inicial tecleada en la máquina aparecería como varias letras diferentes en el código final. Para decodificar el mensaje en el otro extremo, un operador sólo necesitaba conocer la posición inicial de los rotores. Una vez que el mensaje codificado se introducía en una máquina Enigma con la configuración correcta, esta transcribía el texto original.

Descifrar el código Enigma constituyó una parte importante del esfuerzo de guerra aliado. Los matemáticos polacos Marian Rejewski, Henryk Zygalski y Jerzy Różycki hicieron los primeros intentos en 1939 y pudieron recrear una maqueta de la máquina Enigma, explicar su funcionamiento básico y decodificar muchos mensajes. Luego entregaron esta información a la inteligencia británica, ya que los alemanes cambiaban los códigos a diario, lo que hacía muy difícil al equipo polaco conseguir descifrar todos sus mensajes. Al final fue el matemático británico Alan Turing quien logró la decodificación de los mensajes Enigma de la Armada alemana, que eran más complejos. Descifrar esos códigos fue crucial para salvar numerosos barcos aliados de los ataques de los submarinos alemanes, que hundieron más de 2.700 durante la Segunda Guerra Mundial.

¿ARROJADA POR LA BORDA?
La máquina Enigma descubierta por el equipo de buceo de WWF se encuentra en bastante buen estado de conservación. Tiene tres rotores, por lo que era del tipo utilizado en los buques de guerra, no en los submarinos, que empleaban máquinas de cuatro rotores. Eso sugiere que esta máquina pudo haber sido arrojada por la borda en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, en un intento por mantener esa sofisticada tecnología fuera del alcance del enemigo, según ha sugerido el historiador Jann Witt de la Asociación Naval Alemana.

Esta máquina pudo haber sido arrojada por la borda en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, en un intento por mantener esa sofisticada tecnología fuera del alcance del enemigo.

La máquina se encuentra ahora en el Museo de Arqueología del estado alemán de Schleswig-Holstein, donde los investigadores procederán a su restauración, que, según fuentes de la institución, durará aproximadamente un año. Cuando ésta concluya, el aparato será expuesto al público.

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