agosto 17, 2021

La falta de ejercicio físico, una nueva amenaza mundial

Alberto Quero
El País

Realizar ejercicio físico o practicar algún deporte tiene enormes beneficios, no solo a nivel físico, sino también mental. Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la presión arterial y el estrés, ayuda a controlar el colesterol y nos hace descansar mejor. Sin embargo, en los últimos años, la lucha contra la inactividad física se ha estancado, según ha publicado la revista The Lancet en una serie de tres artículos sobre el tema. A nivel global, los problemas derivados de la falta de ejercicio físico y el sedentarismo son responsables de más de cinco millones de muertos cada año y al cambio suponen casi 46.000 millones de euros de gasto en sanidad. De esa cantidad, unos 26.000 millones provienen del sector público.

Los dos primeros estudios se centran en los jóvenes de hasta 24 años y las personas con alguna discapacidad, dos grupos poblacionales clave. El primero, por el triple beneficio que conlleva la práctica deportiva: supone una mejor salud hoy, cuando esa generación crezca y para la generación siguiente. En el caso de las personas discapacitadas, estas tienen un riesgo mayor de padecer problemas de corazón, diabetes u obesidad, por lo que realizar ejercicio físico es una forma sencilla de protegerse. El tercer informe analiza las políticas en torno al deporte llevadas a cabo durante la celebración de los Juegos Olímpicos de los últimos años y el efecto que tuvieron en la rutina de los ciudadanos del país donde se celebraron.

Según la publicación, el nivel de actividad física en los adolescentes se ha estancado desde 2012 y un 80% de los jóvenes no sigue la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de hacer una hora de ejercicio al día. Un 40% de los escolares nunca va a pie al colegio y un 25% pasa más de tres horas al día sentado después de asistir a clases y completar sus deberes. El estudio también analiza el uso de pantallas de los jóvenes de 38 países europeos. En España, un 53% de los niños y un 48% de las niñas pasaba más de dos horas al día viendo la televisión, frente a la media europea del 60% y 56%, respectivamente. En cuanto a los videojuegos, nuestro país también se mantiene ligeramente por debajo de la media. Si en el continente un 51% de los niños y un 33% de las niñas dedica más de dos horas diarias a jugar con la videoconsola, en España esas cifras se quedan en un 37% y un 29%, respectivamente. Para Esther van Sluijs, autora de esta primera investigación, “los datos sugieren que el uso de pantallas está reemplazando otras actividades sedentarias, como leer libros o revistas o escuchar la radio, pero no necesariamente sustituye a la actividad física”.

En el caso de las personas discapacitadas, los investigadores han determinado que tienen entre un 16 y un 62% más de posibilidades de no alcanzar las recomendaciones de actividad diarias. Es un margen grande, pero depende de los ingresos del país, el sexo o el nivel y el número de discapacidades. “Necesitamos más investigación centrada en la gente con discapacidad, al igual que políticas concretas y cohesivas para asegurar que los derechos de estas personas se mantienen y se les permite participar en actividades físicas”, dice en una nota Kathleen Martin Ginis, de la Universidad de Columbia Británica y una de las autoras.

El trabajo lamenta que la celebración de grandes eventos deportivos (principalmente los Juegos Olímpicos, aunque también mencionan la Eurocopa y la Copa América de fútbol celebradas este 2021) no sea utilizados por las administraciones para impulsar la práctica deportiva. A excepción de los JJ OO de 2008 en Pekín (China) y los de invierno de 1998 en Nagano (Japón), en ningún país organizador aumentó la participación ciudadana en actividades deportivas. “Los grandes eventos hacen que la gente se interese en el ejercicio, pero algunos pueden pensar que ese deporte está por encima de sus capacidades o de sus habilidades, por lo que tenemos que ofrecer programas para la gente de todas las edades y niveles de actividad”, pide Adrian Bauman, investigador de la Universidad de Sídney y uno de los autores de este trabajo.

The Lancet también menciona la pandemia como una oportunidad perdida para el deporte. Pese a que se convirtió en una actividad esencial en algunos países durante el confinamiento, los gobiernos no aprovecharon ese interés creciente. “Las primeras campañas gubernamentales durante la pandemia de la covid motivaban al público a salir y hacer ejercicio. ¿Por qué entonces los gobiernos no pueden comprometerse a promover la actividad física como una necesidad humana esencial más allá e independientemente de la covid-19?”, se pregunta el artículo.

Jesús del Pozo, profesor de Actividad Física de la Universidad de Sevilla, explica este estancamiento debido a la digitalización de los últimos años. “Básicamente hemos vivido una revolución tecnológica en la que hemos incrementado el uso de pantallas y ello implica que estamos incrementando el nivel de sedentarismo”, dice. Para el investigador, este problema viene de lejos, aunque con la covid se ha acentuado. “Los niños lo mínimo que se pasan sentados en la escuela son seis o siete horas”, asegura. “El ser humano no está diseñado para estar sentado y nosotros hemos desarrollado nuestras vidas basándonos en el sedentarismo”, concluye.

Para Del Pozo, este estudio es una llamada de atención al mundo científico para señalar hacia dónde deben ir los próximos estudios. “No existen evidencias de cómo se produce la transición cuando pasa de ser un adolescente a un adulto ni qué estrategias deberíamos de seguir”, apunta el investigador. Del Pozo también pide revisar las recomendaciones de la OMS: “A lo mejor hay que volver a estudiar el impacto en términos de salud de estas guías. No está tan claro que si tengo 18 años y hago más de 150 minutos a la semana de actividad física moderada eso vaya a tener un impacto positivo en la salud”.

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