4 abril 2022

Pedri: “Cuando veo una pierna por delante, recorto”

Jordi Quixano
El Pais

Miles de aficionados se congregaron en las puertas del estadio una hora y media antes de comenzara el encuentro para recibir al autobús del Barça, para darle una bienvenida a modo de arenga con bengalas, petardos y un persistente castigo a la garganta porque no se detuvieron los cánticos hasta minutos después de que el autocar hiciera mutis por el foro. Resulta que este equipo engancha y magnetiza por más que ya no cuente con Messi, el mejor jugador que dio el balón; comunión que ha logrado articular Xavi —no así Koeman, su predecesor— a través de la pelota y el buen juego, también los fichajes y la mezcla de jóvenes efervescentes con veteranos que mantienen el pulso. Aunque ninguno como Pedri, héroe ante el Sevilla. “Ya dije que es superlativo, marca las diferencias. Nosotros jugamos con el espacio-tiempo y eso lo domina a la perfección. No me sorprende, le vemos entrenar, cómo se perfila, usa las dos piernas… No tiene comparación”, le piropeó Xavi al acabar el duelo.

“¡Pedri, Pedri, Pedri!”, gritó en un par de ocasiones la afición azulgrana durante el partido, después de detalles de calidad solo a su alcance. Pero lo bueno, lo mejor, estaba por llegar. Así se lo explicó el canario a Dembélé y así llegó el gol. En la primera parte, en una jugada en la que el francés rompió por el costado, centró a tierra de nadie al tiempo que Pedri le solicitó con la mano y con la voz que esperara, que estaba llegando al área. El francés no levantó la mano a modo de disculpa ni pareció darle crédito, pero eso nunca se sabe con él porque es tan difícil de descifrar en el campo como en los despachos, todavía jugador con el futuro en el aire aunque acabó despedido entre aplausos por la afición. Así, en el segundo acto, cuando todo el mundo tenía prisa —remates precipitados de Ferran, desmarques antes de tiempo de Aubameyang y centros a la carrera de Alba—, Dembélé y Pedri se entendieron.

El extremo, pegado a la línea de cal, esperó a Pedri y ahí se cimentó el gol. Cuando el mundo iba deprisa, Pedri le dio a la pausa para descascarillar al Sevilla a la vez que retumbó la ciudad. Un guiño a Ronaldinho y su primer tanto con el Barça, pues en 2003 batió al Sevilla y el sismógrafo del Observatorio Fabra, a 4,5 kilómetros del estadio, en el Tibidabo, registró un movimiento sísmico parecido al efecto de un trueno.

No fue, sin embargo, el único gol en el que el canario ha sido capaz de sentar a dos rivales, pues hace apenas dos semanas hizo lo mismo ante el Galatasaray, entonces dentro del área y a cámara lenta cuando todo a su alrededor iba acelerado. “Es un gol parecido al de Turquía”, reconoció el jugador; “pero es que siempre que veo una pierna por delante, recorto. Y en este disparo, desde que ha salido, ya sabía que iba a gol”. Y lo fue. “Es pasador y siempre tiene el pase en mente, pero yo le animo a que tire más”, intervino Xavi; “aunque la gente ve el gol, pero también hay que ver cómo trabaja, la presión que hace tras pérdida… Es superlativo”.

Sucede que Pedri también tiene algo de Messi. Y eso es mucho decir para un chico de 19 años que llegó hace dos cursos, escogido el mejor del mundo de los juveniles por todos —premio Golden Boy y Trofeo Kopa— en la temporada pasada. Y así lo aprueba el Camp Nou, que se derritió con su nuevo ídolo. “¡Pedri, Pedri, Pedri!”, entonó toda la grada al tiempo que el jugador recibía el abrazo de los compañeros, una melé en toda regla. En el banquillo Gavi saltó sobre uno del cuerpo técnico al tiempo que Xavi y su hermano Óscar, que hace las veces de segundo, se fundieron en un abrazo. Y el Camp Nou tembló. “Esto es una locura. Me siento muy querido, es la mejor afición que hay”, reconoció el jugador al acabar el partido, ojito derecho de la hinchada azulgrana.

“No creo que sea líder, lo somos todos”, convino Pedri. “Sí que es un líder”, matizó Xavi; “pero aquí hay varios liderazgos: el del técnico; el verbal; el que siempre quiere la pelota como Pedri. Piqué, Alves, Alves, Araujo, Ter Stegen, Busquets… todos son líderes”. Pero uno pudo con el Sevilla como recordó la afición cuando se apagaban los focos del Camp Nou: “¡Pedri, Pedri, Pedri!”.

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